Todo locutor en algún momento se encuentra con el dilema si debe o no grabar un trabajo. Sobre todo porque muchas veces lo que te frena, más allá del aspecto económico, tiene que ver con valores.

En una oportunidad, realizando un trabajo para una marca muy famosa, me solicitaron un locutor de un país en específico porque necesitaban un acento en específico.

Como los trabajos suelen hacerse con un nivel de confidencialidad muy alto, la persona no se enteró hasta luego de haber sido seleccionada el nombre de la marca. Es importante señalar que teníamos al menos dos semanas trabajando ese proyecto.

El día en cuestión, al momento de mandar el texto, el locutor nos mandó una carta informándonos que por temas de valores, el se abstenía de hacer el trabajo.

Entonces, para que esto sea algo que no te genere estrés en el futuro, aquí algunas recomendaciones que pueden funcionarte en caso de que sea el caso:

Define tus sí, y tus no. Si estás claro de que tienes algunas restricciones por temas religiosos, informa a quienes te llaman con frecuencia de este dato. Así, sabrán cuales trabajos mandarte y cuales no.

Siempre pregunta la categoría. En mi historia, si el talento hubiese preguntado la categoría (de nuestro lado si la hubiésemos informado), es probable que nos hubiésemos ahorrando unas horas de estrés porque hubiéramos podido hacer un control de daños más rápido.

Si cometiste el error de comprometerte a algo que no entraba dentro de tus valores, entonces busca la manera de pedir disculpas y quizás de ofrecer alguna compensación. A lo mejor un descuento en un próximo trabajo o quizás alguna consideración especial. Después de todo, recuerda que esa persona que te llama es un intermediario que debe dar explicaciones de retrasos en producción.

…y si te preguntas como pude solucionar el impasse, te prometo hacerte ese cuento en storytelling full… #Staytuned